viernes, 31 de enero de 2014

Siempre Estuve Aquí 170

Capítulo 170

Antonio quería saber porque había tomado esa decisión, porque aunque lo sospechaba, quería escucharlos de los labios de su hijo. Luego ya verían él y Any como solucionar el problema con su Javier.

JAVIER: Porque mamá dijo que iba a echar a Renato
ANASTASIA: Lo que te dije fue que si no obedecían, el perro se iba
ANTONIO: ¿Y a ti te parece que ese es un motivo para irte de la casa?
JAVIER: Si no quieren a Renato, no me quieren a mí, por eso me fui
ANTONIO: ¿Quién dijo que no queremos al perro, hijo? Es la mascota de la familia
JAVIER: Si no les importa echarlo, es que no lo quieren
ANASTASIA: Antonio, detén el carro...
ANTONIO: (Detiene el coche) ¿Qué pasa, amor?
ANASTASIA: (Se gira y mira a su hijo, intentando contener las lágrimas) ¿De verdad crees eso, Javier? ¿Realmente piensas que no queremos a Renato o a ti? ¿Qué clase de personas seríamos tus padres, eh? (El niño iba a hablar, pero no se lo permitió) No dirás una sola palabra hasta que yo te diga lo contrario... (Respira profundamente) Estos dos que ves aquí (Señalando a Tony y a ella misma) No vivimos más que para esta familia y Renato forma parte de la misma. Puede que haya dicho algo fuera de lugar cuando los regañé, pero eso no avala lo que hiciste y que creas que tu mamá es tan mala persona, porque no lo soy. Si uno de mis hijos me conoce y sabe lo mucho que los amo, ese eres tú (No aguanta más y llora) No tienes derecho a hacer lo que hiciste, Javier, ¡ningún derecho! Tu papá y yo casi nos morimos de miedo, ¿lo entiendes? ¿Puedes comprender lo que sentimos nosotros y tus hermanos cuando nos dimos cuenta que te habías escapado? ¿Y si algo te pasaba, hijo? ¿Qué teníamos que hacer? (Se toma el vientre)
ANTONIO: Any, ya, amor (Le seca las lágrimas) Respira hondo, mi vida, tranquilízate
ANASTASIA: ¡No me puedo tranquilizar! (Vuelve a su hijo) No te das idea de las horas de angustia y pánico que pasamos, Javier, tu cabeza ve esto como una travesura o rebeldía, pero para nosotros fue lo peor que hemos vivido hasta hoy. Solamente piensa en que uno de tus hermanos lo haga o que papá y yo nos larguemos únicamente por no estar de acuerdo con alguna cosa... Antonio, llévame al hospital, no me siento bien
ANTONIO: Ya mismo, relájate y respira hondo, mi amor (La besa, arranca el coche y se dirige al hospital)
JAVIER: Lo siento, mami
ANASTASIA: No quiero que lo sientas, sino que no lo vuelvas a hacer jamás, ¿me escuchaste? ¡Nunca más, Javier! Amor, no son los bebés, así que calma, por favor
JAVIER: ¿Qué te duele?
ANASTASIA: Estoy muy mareada, hijo
ANTONIO: Igual te sientes mal y eso me preocupa, mi amor, no tardamos
ANASTASIA: Maneja tranquilo, cielo, eso es todo... (Javier le acaricia la cabeza y ella le toma la mano)
ANTONIO: Javier, llama a tus hermanos y diles que no tardamos ¿Sí?
JAVIER: Si, pa...
ANASTASIA: (Baja la ventanilla del carro) Dios...
ANTONIO: ¿Qué tienes, amor?
ANASTASIA: Son los malestares normales, precioso, no te preocupes.
ANTONIO: Ya llegamos, vamos
JAVIER: (Deja a Renato en el coche) No hagas lío, amigo
ANASTASIA: (Baja y toma a su hijo de la mano) No me sueltes, Javi
JAVIER: Nunca, mami...
ANASTASIA: Vamos...
ANTONIO: Con cuidado, mi vida
ANASTASIA: Si, mi amor...
JAVIER: (Ve a un médico) ¡¡Doctor!! Mi mamá se siente mal y tiene mellizos en la panza, ¡venga, venga!
ANASTASIA: Tranquilo, hijo
JAVIER: No, mami  te tiene que revisar
DOCTOR: ¿Qué le sucede, señora?
ANTONIO: Está mareada y se siente mal ¿Puede revisarla?
DOCTOR: Por supuesto. Señora, acompáñame y ustedes esperen aquí
JAVIER: Yo quiero ir
ANTONIO: Yo también
ANASTASIA: Pero se quedan aquí, lo dos (Mira al doctor) Vamos...
JAVIER: Pero...
ANTONIO: Nada, campeón, hagámosle caso...
JAVIER: Está bien (Da un besote a Any) Cúrela, doc
DOCTOR: Lo haré, tranquilo
JAVIER: (Mirando a su mamá irse con el tratante) Soy un tarado...
ANTONIO: Pues, sí
JAVIER: (Lo abraza) Lo siento, pensé que si me iba ya no habría más problemas
ANTONIO: Huir nunca es la solución, hijo
JAVIER: Yo creí que si... ¿Mamá y los bebés van a estar bien, cierto?
ANTONIO: Claro, van a estar muy bien, lo prometo
JAVIER: No quiero que nada les pase
ANTONIO: (Lo abraza) Nada va a pasar, tranquilo (Le da un beso) ¿Llamaste a tus hermanos?
JAVIER: Si y Victoria está muy enojada conmigo
ANTONIO: ¿Qué te dijo?
JAVIER: Si te digo, me regañas por boca sucia
ANTONIO: Dímelo
JAVIER: No, no, cosa de hermanos
ANTONIO: Está bien, son sus cosas
JAVIER: Si...
ANTONIO: Bueno, entonces, ¿qué te dijo tu hermana? ¿Está todo bien en casa?
JAVIER: Ajá, el nonito estaba con ellos
ANTONIO: ¿Hablaste con él?
JAVIER: No, me dijo Vic, papi, pero llama a casa tú
ANTONIO: Ahora llamo... ¿Por qué tardan tanto?
JAVIER: No se, ¿quieres que vaya a ver?
ANTONIO: No, yo voy (Se levanta y va a preguntar)
JAVIER: (Mira hacia la puerta donde el médico llevó a su mamá y se escurre entre la gente. Cuando llega, le hace señas a su padre y entra) Hola, doctor, ¿mi mamá ya está bien?
DOCTOR: (Sonríe) Casi, pero no hay que entrar sin golpear antes
JAVIER: Bueno (Sale, cierra la puerta y golpea) ¿Se puede pasar ahora?
DOCTOR: (Sonríe) Pase...
JAVIER: Gracias, ¿mi mamá ya está bien?
ANASTASIA: (Recostada en la camilla) Si, Javier, ¿qué haces aquí?
JAVIER: Estábamos preocupados por ti, mamita, ¿estás mejor, mejor?
ANASTASIA: Si, hijo, el doctor estaba a punto de checar a tus hermanitos, ¿quieres verlos?
JAVIER: Sí, sí, claro (Sonríe y se acerca a ella)
DOCTOR: Ve a buscar a tu papá así no se pierde el espectáculo
JAVIER: Ya voy, si, si, ya voy (Le da un beso) Voy a buscar a papi (Sale corriendo)
ANTONIO: (Lo ataja) ¡¡Ey, loquito!! ¿A dónde ibas tan rápido? ¿Mamá está bien?
JAVIER: Sí, papi, el doc va a checar a mis hermanitas, vamos a verlo, corre
ANTONIO: Andando... (Entran al consultorio) Hola, amor (Besa a Any)
DOCTOR: Ya que estamos todos, empecemos... (Enciende el monitor)
ANTONIO: ¿Cómo te encuentras, cielo?
ANASTASIA: Bien, mi vida, no te preocupes
JAVIER: No veo a mis hermanas...
DOCTOR: ¿No ves esas dos bolsitas?
JAVIER: ¿Es eso?
DOCTOR: Exactamente...
JAVIER: ¡¡Son muy chiquititas!!
DOCTOR: ¿Por qué está tan seguro, el señorito?
JAVIER: Mi hermanito y yo decimos que serán niñas y ya (Le sonríe) ¿No se puede saber si son o no?
ANTONIO: Es muy pronto, hijo, hay que tener paciencia
DOCTOR: En efecto aún es pronto, pero esperemos que tú y tu hermanito tengáis razón
JAVIER: (Le da un beso a la panza) Si llegan a ser niños, igual los voy a amar
ANTONIO: Lo sabemos, campeón
DOCTOR: Pues, el embarazo va perfecto, Anastasia. Lo único que debes hacer es tranquilizarte, tus malestares fueron causa de los nervios
JAVIER: Está bien...
DOCTOR: Vas a quedarte unos días en reposo y nada de esfuerzos, Anastasia
ANTONIO: Así será, doc, de mi cuenta corre
JAVIER: Y de la mía
DOCTOR: Me parece muy bien. Ya puedes limpiarte, Anastasia
ANASTASIA: Gracias (Lo hace)

Siempre Estuve Aquí 169

Capítulo 169

A media madrugada, Javier despertó. Cogió su mochila del colegio, sacó todos sus útiles y metió ropa. Después, bajó silenciosamente hasta la cocina y agarró a Renato, le puso la correa. Buscó algo de comida para cada uno, metió todo a la mochila y se fue de la casa con perrito a cuestas. Un rato después que el pequeño salió, Victoria fue a la cocina y se extrañó por no tener a Renato buscando jugar con ella, pero no le dio importancia, pensando que dormiría con alguno de sus hermanos. Al regresa a su cuarto, vio la puerta del de Javier entreabierta y entró. No demoró mucho más en darse cuenta que su hermanito se había escapado. Fue rápido a la alcoba de sus padres

VICTORIA: ¡¡Mamá, papá, Javier se fue!!
ANASTASIA: (Se despiertan) ¿Qué pasó, amor?
VICTORIA: Javi se fue
ANTONIO: ¿Qué? ¿Cómo que se fue?
VICTORIA: Javi no está en su cuarto y Renato no está por ninguna parte...
ANTONIO: Eso no puede ser...
VICTORIA: Pero lo es, pa, no está, se fue
ÁNGELO: Lo dijo, papi, lo escuchamos cuando fuimos a su cuarto, ¿te acuerdas?
ANTONIO: (Se levanta y va a la recámara de su hijo) ¡No puede ser! (Regresa a su alcoba y se empieza a vestir) ¡Hay que salir a buscarlo
DULCE: (Dormidísima) ¿Qué pasa?
ANASTASIA: Victoria, quédate con tus hermanos, papá y yo vamos a salir a buscar a Javier, ¿de acuerdo? (Se termina de vestir)
ANTONIO: Voy a ir llamando a Gio
VICTORIA: Yo lo llamo, papá, tú encuentra a ese menso
DULCE: ¿Qué sucede?
ÁNGELO: Javi se escapó de casa...
ANASTASIA: (estaba de los nervios) Vámonos ya, Antonio
ANTONIO: Tranquila, guapa, lo vamos a hallar
DULCE: ¿Cómo que se fue?
ANTONIO: Ya estoy, vamos
ANASTASIA: Vamos (Se despiden de los niños y salen a la calle) Tenemos que encontrarlo, Antonio...
ANTONIO: Me imagino dónde debe estar, así que, tranquila, amor (La abraza)
ANASTASIA: No puedo, Antonio, vamos de una vez a donde crees que puede estar
ANTONIO: Any, por favor, tienes que intentar relajarte... (Suben al auto y van hasta un parque que Javi adoraba) ¿Lo ves?
ANASTASIA: No, no lo veo, no está aquí, Tony...
ANTONIO: Cálmate, amor. Bajemos y caminemos un poco. Seguro está medio escondido o hasta se haya quedado dormido
ANASTASIA: No puedo calmarme, Antonio, mi hijo está desaparecido en medio de la noche, no me pidas que me calme (Se baja del coche y empieza a andar por el parque)
ANTONIO: No te enojes conmigo, Anastasia...
ANASTASIA: No me enojo, pero no me pidas calma en un momento como este
ANTONIO: Te lo pido por los dos bebés que llevas en el vientre, entiendo lo que sientes, ¡Javier es mi hijo también!
ANASTASIA: Pero no se escapó por tu culpa (Suelta las lágrimas que intentaba contener)
ANTONIO: (La abraza) Culpándote no lo vamos a encontrar, mi amor, tranquilos podremos pensar con más claridad...
ANASTASIA: No puedo tranquilizarme, vamos a buscarlo (Empieza a buscarlo por todo el parque)
ANTONIO: (Le suena el celular) ¿Gio?
GIOVANNI: ¿Qué pasó, Antonio? ¿Cómo es eso de que Javier se escapó con el perro?
ANTONIO: Lo que escuchas, estamos en el parque de las cuevitas, ese que mi enano adora. ¿Puedes venir?
GIOVANNI: Por supuesto, Enzo viene conmigo, no nos tardamos
ANTONIO: Los esperamos (Corta) Gio y Enzo están viniendo... (Siguen caminando)
ANASTASIA: Está bien (Mira por todo el parque) ¡¡JAVIER!! ¡¡JAVIER!!
ANTONIO: (Escucha algo) ¡Espera, Any! ¡Ese es Renato!
ANASTASIA: ¿Dónde?
ANTONIO: (Presta atención) ¡Por ahí, amor! (Se apresuran) Espera aquí, Any, no puedes meterte en las cuevitas
ANASTASIA: Ten cuidado
ANTONIO: (Le da un beso y se mete) ¡¡Javier!!
ANASTASIA: Que esté bien, diosito...
ANTONIO: ¡¡Javi, hijo, ¿estás aquí?!! (Renato ladra) ¡Ey, loquito! ¿Dónde está tu amo? (Vio a su hijo que estaba al fondo de la cueva, dormidísimo)
ANASTASIA: Que no le pase nada, porque te juro que si le pasa algo, me muero, Dios...
ANTONIO: (Llega con él) Javier, hijo, despiértate...
JAVIER: Déjame dormir...
ANTONIO: ¿Déjame dormir? ¡Javier, despierta, hijo! Tu mamá está que se muere ahí afuera
JAVIER: (Se despierta) ¿Qué haces aquí, papá?
ANTONIO: Buscarte, Javier, ¿sabes lo asustados que estamos todos? Tu mamá está muerta del pánico. Anda, vamos a casa
JAVIER: No, no voy a volver
ANTONIO: Hijo, no seas cabezón. ¿Quieres que tu madre se ponga mal y los bebés corran riesgos?
JAVIER: No, pero no quiero volver a casa, mamá no quiere a Renato por eso no voy a volver a casa. Ve y dile que estoy bien
ANTONIO: Tu mamá adora a Renato, Javier, es la que más se ocupa de él y de cuidarlo. Es la que lo baña, la que lo lleva al veterinario, la que se ocupa de comprarle la comida y está al pendiente del perro. No seas necio, campeón y de todos modos, no puedes irte porque no estés de acuerdo con lo que decidimos nosotros dos
JAVIER: Quería echar a Renato, nos amenazó como lo hacía el tonto de la escuela
ANTONIO: Vale, puede que se le pasara la mano con los modos, pero no puedes compararla con ese niño abusivo. (Lo agarra) Vamos a casa y lo hablamos bien
JAVIER: (Se suelta) Qué no
ANASTASIA: (No había aguantado más y se decidió a entrar) Déjalo, Antonio, no quiere volver, ¿no lo ves?
ANTONIO: ¡¡Por Dios y la virgen santa!! ¿Cuál de los dos está más loco? Tú, Anastasia, muévete y sal de aquí y tú, Javier, quieras o no quieres, ¡a casa! (Se enojo) ¡Camina te digo!
ANASTASIA: Coge a Renato antes, Javier (Sale de allí y se va al coche)
JAVIER: Papá...
ANTONIO: ¡¡Nada!! Agarra al perro y muévete, dije...
JAVIER: Pero...
ANTONIO: A ver si nos entendemos, hijo, lo que hiciste fue pésimo y terrible. Tus hermanos desesperados y tu madre llorando por el miedo a que algo te pase. ¿Te parece bien?
JAVIER: No...
ANTONIO: Entonces, sal de aquí y vamos a la casa
JAVIER: Está bien (Coge a Renato y sale)
GIOVANNI: (Había llegado y estaba con Any en el carro) ¡Enano, ven acá!
ENZO: (Lo abraza) ¡Nos asustaste, Javi!
ANASTASIA: ¿Dónde está tu padre?
JAVIER: Saliendo, mamá... (La mira)
ANTONIO: (Sale todo sucio) Mi Dios...
ANASTASIA: Vamos a la casa, Tony
ANTONIO: (Saluda a Gio y a Enzo) Gracias por venir
GIOVANNI: Nada que agradecer, para eso estamos (Sonríe) Vayan a la casa y descansen
ANTONIO: Anda, Javi, sube al coche
ENZO: Adiós, menso (Javi se sube al coche con el perro) No nos vuelvas a meter estos sustos. Chau, tío y tía
ANTONIO: Adiós, enano... (Arranca) Javier, ¿qué te pasó? ¿Por qué te escapaste?

Siempre Estuve Aquí 168

Capítulo 168

La voz de su hijo más pequeño les advirtió que su fiesta privada tenías que posponerse para otro momento. Lo primero eran sus hijos.

ANTONIO: (Se acomoda la ropa) Ya lo oí... (Beso y sube) ¿Qué pasó, campeón?
ÁNGELO: ¿No escuchas? Javi está llorando y lo llamo, pero no quiere venir
ANTONIO: ¿Dónde está? ¿En su cuarto?
ÁNGELO: Si, papi, ve y fíjate qué le pasa
ANTONIO: Ahí voy (Le da un beso y va al cuarto de su otro hijo) Javi, abre...
JAVIER: ¡¡No!!
ANTONIO: Abre, mi amor, quiero saber qué te pasa...
JAVIER: ¡¡Qué no!!
ANTONIO: ¿Por qué no?
JAVIER: Porque quiero estar solo
ANTONIO: ¿Y eso por qué?
JAVIER: Vete, papá
ANTONIO: Está bien (Va al cuarto de Ángelo y sale por la ventana para entrar por la del cuarto de Javier) ¿Por qué estás llorando, Javi?
JAVIER: Porque ahora Ángelo no me va a querer otra vez
ANTONIO: ¿Por lo de Renato?
JAVIER: (Asiente) Mami me descubrió y ahora se va a enojar
ANTONIO: Tu madre los descubrió a los dos, pero no dijo nada hasta que se dio cuenta de que no estabais comiendo lo suficiente, nada es culpa tuya
JAVIER: Ángelo va a pensar que fue mi culpa
ANTONIO: Mamá va a hablar con él, así que no te preocupes que no va a pensar que fue tu culpa, porque no lo fue...
JAVIER: Yo no quiero que mi hermanito no me quiera más
ANTONIO: (Lo abraza) Eso no va a pasar, campeón, ya verás
JAVIER: ¿Me prometes, papi?
ANTONIO: Claro, mi campeón (Le besa la frente)
ÁNGELO: (En la alcoba de sus papás, se enteraba de la novedad) ¿Por qué, mamá? Renato no hace nada malo, es el mejor perrito
ANASTASIA: Se que es bueno, pero no está bien que le des tu comida
ÁNGELO: ¡¡Achs!! Javier se va a molestar conmigo
ANASTASIA: ¿Por qué?
ÁNGELO: Por mi culpa Renato ya no va a comer con nosotros, mami
ANASTASIA: No es tu culpa, es de los dos...
ÁNGELO: ¿De los dos? ¿Cómo, mamita?
ANASTASIA: Los dos han estado dándole de comer a Renato de su comida
ÁNGELO: Si... (Le da un beso) No te enojes tú
ANASTASIA: No me enojo, mi amor, pero no me gusta que hagan eso...
ÁNGELO: (Hace carita de pícaro) Lo sabíamos, pero Renato pone los ojitos así y nos gana
ANASTASIA: Por eso mismo no va a estar dentro de la casa cuando comamos
ÁNGELO: ¿Y si prometemos que ya no lo hacemos más?
ANASTASIA: Renato va a estar fuera una semana, luego, intentaremos que coma en la cocina, ¿de acuerdo?
ÁNGELO: Hay que preguntarle a Javier, mamá
ANASTASIA: En ese caso voy a buscarlo, ¿o vamos a su cuarto?
ÁNGELO: Pero me tienes que cargar y ahora tienes a mis hermanitas en la panza, mejor que venga
ANASTASIA: Está bien, no tardo (Le da un beso y va al cuarto de su otro hijo)
JAVIER: (Todavía estaba abrazado a Tony) Papi, hay algo que no sabes...
ANTONIO: ¿Y qué sería?
JAVIER: Emmm... (Se ríe un poco) Hace como tres días que con Ángelo rompimos la casita de Renato
ANTONIO: ¿Rompieron la caseta? ¿Cómo?
JAVIER: Jugando con las herramientas
ANTONIO: ¿Y por qué no lo dijisteis?
JAVIER: Se nos olvidó, creo. Me acordé ahorita
ANTONIO: Mañana tendré que arreglársela o hacerle otra nueva
JAVIER: ¡¡Y nosotros te ayudamos!!
ANASTASIA: ¿Ustedes ayudan en qué, hijo?
JAVIER: A construir la nueva casa de Renato, se nos rompió el otro día
ANASTASIA: ¿Cómo que se les rompió?
JAVIER: (Le explica) Quedó sin maderas
ANASTASIA: ¿Y dónde estábamos nosotros que no nos dimos cuenta
JAVIER: Papá en el trabajo y tú habías ido a dejar unos pasteles, nos cuidaba el abuelo y también se olvidó de contarles
ANASTASIA: Tu abuelo y sus olvidos (sonríe) Vamos un momento a mi cuarto
JAVIER: ¡Sí! (Sale corriendo)
ANTONIO: ¿Ya le dijiste al enano)
ANASTASIA: Sí, por eso vine a buscar a Javi
ANTONIO: ¿Y qué te dijo?
JAVIER: (Su hermano ya le había contado todo y ahora secreteaban) Tenemos que inventar una forma para poder darle la comida igual...
ANASTASIA: Estaba preocupado porque Javi se enojara con él
ÁNGELO: ¿Pero, cómo?
JAVIER: Mmmm... ¡Ya se! Le pedimos a la nona Rita que nos guarde y después que comemos nosotros, le damos a Renato...
ANTONIO: Javier se había puesto a llorar creyendo que por todo esto, Ángelo no lo iba a querer más
ANASTASIA: (Ya habían llegado) Los escuché (Los mira) ¿Así queréis que confíe en ustedes?
JAVIER: ¿Qué tiene de malo, mamá? No estaríamos comiendo nosotros, sino pidiéndole a la abuela que nos separe comida para darle
ANASTASIA: Renato tiene su comida para algo se la compramos
ÁNGELO: Está bien, mami, ya no le damos más
ANASTASIA: ¿Seguro?
JAVIER: Si, prometido
ANASTASIA: Está bien, os voy a creer
ÁNGELO: (La hace carita) Lo juramos de corazón
ANASTASIA: Espero que lo cumplais o Renato se va de la casa
JAVIER: ¡¡Lo cumplimos, mami!!
ÁNGELO: ¡¡No te lleves a Reni, mamita!!
ANASTASIA: Eso dependerá de ustedes
JAVIER: No es justo, ¡te pones mala! (Se va y llega hasta la puerta)
ANASTASIA: Javier Cannetti, vuelve aquí
JAVIER: ¡¡El nonito nos regaló a Renato y tú no lo quieres!! (Sale dando un portazo)
ANASTASIA: (Va detrás de él) Si quiero a Renato, pero lo que no quiero es que mis hijos se pasen por donde quieren y la única forma que encuentro para que me hagan caso, es decirles que voy a echar a Renato
JAVIER: No se vale y no se vale, mamá, tú dices eso porque no es tuyo y te da lo mismo. Me voy a ir y me voy a llevar a mi perro
ANASTASIA: No me da lo mismo, Javier, pero no pueden hacer lo que quieran con él por el hecho que sea vuestro
JAVIER: Ya te prometimos que íbamos a hacer caso
ANASTASIA: Y les dije que les creía, pero que si no cumplían lo que prometieron, iba a traer consecuencias
JAVIER: Eso es feo, lo mismo hacía el tonto de la escuela y luego, ¡zas! Nos daba... (Se mete a su cuarto)
ANASTASIA: (Entra) ¿Qué?
JAVIER: ¿Qué, qué?
ANASTASIA: ¿Que les hacía el hijo de parra?
JAVIER: Ya sabes que golpeaba a Ángelo
ANASTASIA: Eso si lo sabía, pero, ¿por qué?
JAVIER: Porque no le hacíamos caso y nos decía que si nos golpeaba, era culpa nuestra
ANASTASIA: Eso no tiene nada que ver con lo que yo estoy haciendo, yo soy vuestra madre y no os pego, sólo aviso, porque les conozco (Lo mira) ¿Qué habéis hecho nada más he dicho que Renato se iba fuera en la hora del almuerzo? Idear otro modo de darle comida. A veces tengo que ponerme dura con ustedes porque lo que yo les diga, entra por un oído y sale por otro
JAVIER: Tú dijiste que no le diéramos nuestra comida cuando comemos, nada más
ANASTASIA: Que no les dierais comida, porque aunque no lo creas, a los perros no les sientan bien las comidas que nosotros comemos y se pueden enfermar
JAVIER: Ya te dijimos que no le íbamos a dar nada, mamá, pero le seguiste
ANASTASIA: No le seguí nada, sólo estaba aclarando algo de lo que tienen que saber, pero parece que es mejor no decir nada más. Buenas noches, Javier (Sale de la habitación)
JAVIER: ¡Me voy a ir con mi perro y no vuelvo más!
ANTONIO: (Entra con Ángelo) ¿Por qué vas a hacer eso, hijo?
JAVIER: (Se mete a la cama) Hasta mañana...
ÁNGELO: ¿Estás enfadado con nosotros?
JAVIER: No, pero quiero dormir
ANTONIO: Está bien, buenas noches, hijo (Le da un beso) Que descanses...
JAVIER: Si, papá. Chau, Ángelo
ÁNGELO: Hasta mañana, hermanito...