viernes, 20 de diciembre de 2013

Siempre Estuve Aquí 103

Capítulo 103


Antonio y Anastasia se quedaron dormidos junto a su hija. Varias horas más tarde, él despertó, besó a ambas y bajó a la cocina para prepararse un té. Mientras aguardaba que se calentara el agua, escuchó movimiento en la sala. Luis Eduardo acababa de llegar y se lo veía cansado...

ANTONIO: Hola, estoy preparándome un té, ¿quieres uno?
LUIS EDUARDO: Sí, por favor...
ANTONIO: Ven, vamos a la cocina
LUIS EDUARDO: (Van a la cocina) ¿Cómo estás?
ANTONIO: Cansado, pero muy tranquilo, papá. Si ellas están bien, yo lo estoy... ¿Tú?
LUIS EDUARDO: Yo cansado, pero feliz de que estén los tres juntos de nuevo..
ANTONIO: (Sirve el te) Gracias... Sé que he sido muy duro y no te he tratado bien este último tiempo, pero lo que hiciste hoy, papá...
LUIS EDUARDO: Calla, no tienes que agradecerme nada
ANTONIO: Si tengo. Cuando hiciste las cosas mal, fui extremadamente crudo contigo, así que, nobleza obliga y ahora puede que te deba la vida de mi hija y por lo mismo, la vida de mi mujer y la mía misma.
LUIS EDUARDO: No me debes nada, no lo hice para eso, lo hice porque era mí deber como abuelo y como padre, así que deja de decir bobadas
ANTONIO: Pues, es mi deber como hombre decirte esto. (Se acerca y lo abraza) Gracias...
LUIS EDUARDO: De nada...
ANTONIO: (Se sientan cada uno en un taburete) ¿De dónde venías? Cuando subimos esta casa estaba llena y ahora todos duermen...
LUIS EDUARDO: Fui con tu tío Carlo a asegurarme que esa loca se va a quedar encerrada por mucho tiempo...
ANTONIO: ¿Y qué pasó?
LUIS EDUARDO: Conseguimos que la juzgaran aquí y no en España
ANTONIO: Si el delito se cometió aquí, creo que es lo que corresponde. ¿Y los tipos que la ayudaban?
LUIS EDUARDO: Ella puede pedir ser juzgada en España, con respecto a los dos tipos, van a tener una pena menos pero igual van a pagar con cárcel
ANTONIO: Pensándolo bien, no estaría mal que se la lleven y la juzguen allá, papá, cuanto más lejos esté de mi familia, mejor...
LUIS EDUARDO: Si la juzgan allá, no va a recibir el castigo que se merece, en cambio si lo hace aquí, aparte de pagar con cárcel, tendrá que ser repatriada...
ANTONIO: ¿Sabes qué? Voy a dejar que tú y el tío se encarguen, papá, no tengo cabeza para eso... ¿Sabes que en unas semanas me caso con Any?
LUIS EDUARDO: Sí, es lo mejor (Sonríe) Claro que lo sé...
ANTONIO: Espero que nos acompañes, entonces...
LUIS EDUARDO: (Lo mira) ¿En serio?
ANTONIO: Completamente en serio... Creo que ahora es cuando debemos poner un punto final a lo que fue y recomenzar, papá...
LUIS EDUARDO: Es lo que más deseo, Antonio...
ANTONIO: No se diga más, borrón y cuenta nueva... (Lo mira) ¿Puedo preguntarte algo?
LUIS EDUARDO: Claro, hijo...
ANTONIO: ¿Qué fue lo que pasó? ¿Qué te hizo cambiar tanto?
LUIS EDUARDO: Darme cuenta de las cosas, Antonio, la noche que tu primo me encontró durmiendo en el coche por fuera de nuestra casa en Santa Marta, vi las cosas más claras, me vi solo, sin nadie a quien querer, y sin nadie que me quisiera a mi por lo que soy no por el dinero que tengo, por eso me vine a Italia y estuve internado en un convento de monjes, necesitaba pensar, reflexionar sobre mi vida y de como quería que fuera mi vida y me di cuenta que lo más importante de la vida es el amor, el amor por uno mismo y el amor de tu familia, no quería perder el amor de mis dos hijos, porque si no cambiaba no solo los iba a perder a ustedes, sino a mis nietos y a toda la familia...
ANTONIO: Marcelo tiene todo el deseo de conocerte a fondo y disfrutarte y yo también quiero volverte a conocer y tenerte conmigo, papá. Any es más inteligente y ella supo ver tu cambio desde antes, pero ya sebes, lo Cannetti no lo pierdo y soy un cabeza dura, pero desde ahora, las cosas serán diferentes, mejores (Otro abrazo) Podrías empezar por dormir en mi casa, ¿no?
LUIS EDUARDO: Creo que lo mejor es que viva en mi antigua casa, con la Madonna, tu primo dentro de poco se va a vivir con su novia a otra parte y tu primo otro poco, no quiero dejarla sola, pero gracias por ofrecérmelo (Sonríe)
ANTONIO: Es cierto, Madonna no puede estar sola, ¡no tendría a quién regañar! (Se ríen los dos) Por cierto, ¿cómo entraste?
LUIS EDUARDO: Rita me dejó una llave por si volvía, espero que no te importe...
ANTONIO: Ningún problema, pa, sólo tenía curiosidad, no te preocupes... (Escuchan a Any llamando a Tony) Voy con ella, estás en tu casa, en un momento regreso
LUIS EDUARDO: Ve tranquilo, yo me tomo el té y me voy a mi casa (sonríe)
ANTONIO: Está bien, pa (Pasa por su lado y le da un beso) Hasta mañana...
LUIS EDUARDO: Hasta mañana... (Antonio se va)
ANASTASIA: (Acomodaba a Vicky en la cuna) Duerme tranquila, preciosa
ANTONIO: ¿Que pasó, amor?
ANASTASIA: Nada, bebé, sólo que desperté y al no verte, me puse nerviosa. No he podido relajarme todavía
ANTONIO: (La abraza) Aquí estoy, mi vida y no me voy a ir nunca...
ANASTASIA: Lo sé, amor, solamente sigo nerviosa... (Se estrecha junto a él)
ANTONIO: ¿Quieres un té? Recién preparé para mí y para mi papá...
ANASTASIA: (Sonríe y le besa la barbilla) Si quiero y me alegro que las cosas con Luis Eduardo estén mejor, bebé, necesitas a tu padre a tu lado
ANTONIO: Lo sé, por eso hicimos las paces y lo invité a la boda
ANASTASIA: (Ahora le da un besote) Muy bien hecho, vida...
ANTONIO: (Sonríe y la besa) ¿Vas conmigo a buscar el té o te lo subo?
ANASTASIA: Súbelo, por favor, no quiero dejar a Vicky sola
ANTONIO: Ya mismo te lo subo, mi princesa (La besa y baja)
ANASTASIA: (Se sienta en la cama, mirando la cuna) Tienes que relajarte, Any, quitarte este miedo...
ANTONIO: (Entra) Ya estoy aquí, princesita (La besa) toma tu té...
ANASTASIA: Gracias, Tony... (Bebe un poco) No he podido dejar de temblar...
ANTONIO: Vamos a hacer algo (Coge a Victoria) Recuéstate en la cama, amor...
ANASTASIA: (Lo hace) Ya, precioso...
ANTONIO: (Recuesta a la niña junto a ella y después se acomoda él) Abraza a Vicky, amor
ANASTASIA: (Pasa su brazos por encima del cuerpo de su hija y la pega a ella) ¿Sabes que los amo más que a mi vida, verdad?
ANTONIO: Eso no hace falta ni que me lo digas, amor (La besa y la abraza cubriendo a Vicky entre los dos) Ahora cierra los ojos...
ANASTASIA: No puedo, Tony, cada vez que intento dormir, todo vuelve a pasar...
ANTONIO: Shhhh. cierra los ojos y escucha mi voz...
ANASTASIA: Está bien, amor (Obedece)
ANTONIO: Muy bien, preciosa (La besa) Ahora quiero que recuerdes la primera vez que nos vimos...
ANASTASIA: ¿Cuál? ¿La primera vez de todas o cuando regresé?
ANTONIO: La primera vez de todas
ANASTASIA: Mmmm, yo estaba muy chiquita, mejor dime tú...
ANTONIO: No quiero que recuerdes, estábamos en el patio del colegio ¿Qué más?
ANASTASIA: Yo jugaba con otra niña y Marcelo con sus compañeritos y gritaban
ANTONIO: ¿Por qué gritaban?
ANASTASIA: Habían hecho un gol, creo, me parece que estaban jugando fútbol
ANTONIO: Sí, exacto, yo metí un gol ¿Después que hice? ¿Te acuerdas?
ANASTASIA: (Ríe suavemente) Uno de los niños pateó y el balón me dio en una mano, tirando mis muñecas. Tú viniste y nos ayudaste a rearmar todo...
ANTONIO: (La besa) Desde ese día me pareciste la niña más bonita de todo el planeta (La vuelve a besar) Ahora recuerda la primera vez que supiste que estabas locamente enamorada de mi...
ANASTASIA: Ufff, fue en ese mismo instante, Tony
ANTONIO: ¿Ah, sí? Y yo pensando que mi moto me había ayudado a conquistarte...
ANASTASIA: Tu moto me ayudó a saber lo que eran otras cosas, mi amor, digamos que por esa maquinita, supe lo que eran las ganas, aparte de que me volví a enamorar.
ANTONIO: ¿Las ganas de qué?
ANASTASIA: De ser mujer y no una tonta adolescente...
ANTONIO: No debería de haberla vendido, caray...
ANASTASIA: No te preocupes, hermoso, lo de la moto fue un despertar y eso, jamás se volvió a dormir. Cada día lo deseo más, puedes saberlo...
ANTONIO: Y lo sé perfectamente (La besa) Cuéntame que pensaste cuando me viste en casa de Lelo, el día de la partida de Póker...
ANASTASIA: Pensé que no podía ser posible que siguieras siendo tan hermoso
ANTONIO: ¿Sabes lo que pensé yo? Que había sido bendecido y que esa era una señal para luchar por ti, aparte de que estabas más bella que nunca...
ANASTASIA: Y sí que lo hiciste, mi vida, no dejaste que mis tarugadas nos separaran
ANTONIO: No podía permitirlo, ya habíamos perdido bastante tiempo por mis tarugadas (La besa) No puedo dejar de besarte...
ANASTASIA: Ni yo quiero que dejes de besarme, pero está nuestra princesa, cielo, ten cuidado
ANTONIO: ¿Cómo te sientes?
ANASTASIA: Mejor, supongo que con el pasar de los días este miedo irá desapareciendo...
ANTONIO: Yo me voy a encargar de quitarte ese miedo que tienes, mi cielo bello (La besa y después a su hija) Es igual a ti, Any...
ANASTASIA: No, tiene todo de ti, mi vida, lo único que me heredé fueron sus ojitos...
ANTONIO: Esa boquita divina también la sacó a ti (Sonríe) Es tan hermosa…
ANASTASIA: Es la más bella del mundo y es nuestra... (Suspira) No se qué habría hecho si algo le pasaba...
ANTONIO: Deja de pensar en eso, Anastasia, por favor, nada pasó, está aquí con nosotros, y ya nada nos va a separar, no te tortures más
ANASTASIA: Es que no te la quitaron a ti, no fue de tus manos que la arrancaron, Antonio (Se levanta) Necesito aire... (Sale)
ANTONIO: (Va con ella y la detiene) No te tortures más con eso, Anastasia, por favor, te estás haciendo daño a ti misma, y con eso no consigues nada
ANASTASIA: Vuelve con la bebé y déjame sola un rato
ANTONIO: ¿A dónde vas?
ANASTASIA: AL jardín
ANTONIO: ¿Vas a estar bien?
ANASTASIA: Si, vuelve con Victoria
ANTONIO: Prométemelo...
ANASTASIA: Te lo prometo (Se va)

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